Contraté al estudio para la liquidación de sueldos de mi taller de carpintería, que hasta entonces llevaba con un contador amigo que se jubiló. El primer mes fue de transición: tuve que entregar recibos viejos, planillas de horas y el detalle de las cargas sociales. Lo que más me sorprendió fue la puntualidad: el informe llegó el día acordado, sin que tuviera que reclamarlo.
La claridad del detalle mensual también me dejó conforme. No soy contadora y el documento incluía una hoja resumen con los montos en lenguaje simple, además del detalle técnico para la AFIP. Cuando tuve una duda sobre un aporte, me respondieron por mail el mismo día con una explicación breve y sin vueltas.
Lo que valoro para una próxima etapa es que el trato fue directo desde la primera reunión. Me explicaron qué documentación iban a necesitar, cuánto tiempo tomaría la puesta al día y qué plazos podía esperar de ahí en más. Nada de promesas vagas. Si el servicio sigue así durante el próximo trimestre, voy a sumar la liquidación de monotributo de mi socio.